Slow Travel: ¿por qué lo recomendamos?

Cada vez que vemos un autobús de turistas frenando en el pueblo adonde acabamos de llegar, nos da urticaria. Cual piezas en una línea de producción, descienden en fila con sus infaltables sombreros y sus cámaras automáticas colgadas del cuello, sus camisas que rara vez combinan con su calzado y su apuro a cuestas. Se escapan de sus rutinas hogareñas y su estrés diario para adentrarse en otra rutina de horarios predefinidos y en otro estrés causado por la necesidad de volver a tiempo para que el autobús no se vaya sin ellos.

Entendemos perfectamente que debido a la loca e imperiosa manía de tener que trabajar once meses y medio al año para sólo tener dos semanas de vacaciones, el turista no cuenta con mucho tiempo a disposición. Pero la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿acaso no sería más enriquecedor y más relajante elegir pocos lugares para pasar “mucho” tiempo, que muchos lugares para pasar poco tiempo? ¿No sería más nutritivo para el alma (y para el estómago) detenerse en un típico bar de pueblo al mediodía para probar la comida casera de la dueña del lugar que parar media hora para comer un menú turístico y seguir marcando “vistos” en un cuaderno de viaje en donde lo más importante es la cantidad de los monumentos visitados y fotografiados, a pesar de no tener idea de lo que se está viendo?

Ojo, a no confundir los conceptos. Con esto no  estamos diciendo que vayas a Roma y no visites el Coliseo para, en su lugar, sentarte a comer las pastas de la abuela. Lo que estamos diciendo es que si vas a ir al Coliseo no vayas a sacarle una foto para tener un souvenir y seguir rumbo a otros monumentos porque sólo te queda un día en la ciudad. Lo que te proponemos es que si vas al Coliseo te tomes todo el día para recorrerlo junto al Foro Romano, respirando su historia, comprendiendo las atrocidades que allí pasaron, “disfrutando” del lugar. Y si no llegás a visitar la Villa Borghese no te preocupes; es una buena excusa para volver a Roma. No vayas de prisa.

Pero es cierto que el concepto del “slow travel” o “viaje lento” no suele aplicarse a las grandes ciudades. Es más aplicable a las salidas rurales, fuera del circuito. Es evitar el paquete vacacional y el crucero all inclusive. Sin embargo a nostros nos gusta llevarlo allí también, más considerando que al tener un hijo pequeño los tiempos de recorrer se acortan porque hay que adaptarse a las necesidades del niño. El “slow travel” se refiere a un estilo de viaje, a una elección. Es conocer pocos lugares para conocer mucho el lugar. Es tener un mes en Europa y sin embargo elegir descubrir un sólo país, en lugar de cinco. Es pasar más tiempo caminando las calles y conociendo gente, que subidos a un tren o a un avión.

Nuestra primera experiencia de “slow travel” fue en el año 2013, cuando decidimos pasar nuestros 30 días de vacaciones solamente en Francia (en ese momento no estábamos haciendo el blog y tampoco estaba nuestro hijo en nuestras vidas). Es al día de hoy que consideramos ese viaje como un antes y un después en nuestras vidas. No solamente porque ahí nos enamoramos y decidimos irnos a vivir juntos al regresar, sino también porque descubrimos una nueva forma de viajar. Comenzamos a hospedarnos en casas en lugar de hostels u hoteles, y a dedicar un tiempo importante a conocer a nuestros anfitriones. Es al día de la fecha que aún seguimos en contacto con varios de ellos, y hasta hemos vuelto a visitarlos ya no como huéspedes sino como amigos. En un mes se podría decir que entendimos Francia. Caminamos las calles de los pueblitos más perdidos, dormimos en una casa de piedra en medio de la montaña, comimos más de 50 variedades de quesos, hicimos que muchos franceses probaran el mate, nuestra bebida tradicional de Argentina. En un mes, en lugar de decidir acumular lugares, decidimos acumular experiencias, que al fin y al cabo son lo que más se recuerda de los viajes. Nuestro momento preferido no era cuando entrábamos a un museo o visitábamos un monumento. El mejor momento del día era cuando nos sentábamos en las zonas de picnic que hay al costado de la ruta (en Francia debe haber una cada diez kilómetros) a tomar unos mates y simplemente disfrutar de las vistas.

La última experiencia que recordamos es la de nuestro viaje a Islandia. Fueron un poco más de dos semanas en campervan. Dos semanas es poco para recorrer uno de los países más maravillosos que hayamos visto jamás. Pero teniendo en cuenta que mucha gente que nos cruzamos estaba haciendo nuestro mismo recorrido pero en cinco días, se podría considerar lo nuestro como slow travel. Y nos dimos el gusto de improvisar sobre la marcha y elegir lugares que no estaban en nuestro plan original y sin embargo el viajar lento nos permitió incluirlos. Y muchos de ellos fueron lo mejor del viaje. Porque eso es otra ventaja del slow travel: la posibilidad de cambiar los planes porque nadie te apura, nadie te obliga a seguir un itinerario fijo.

Hagamos un ejercicio: tratá de recorrer en tu mente algún viaje reciente que hayas hecho. ¿Ya lo tenés? Ahora buscá en ese recuerdo algo que te haya hecho sonreir. ¿Qué es? ¿Es un monumento? ¿Es un momento en el cual estabas apurado/a tratando de llegar a algún sitio? ¿O es una experiencia? No hay nada más hermoso e inolvidable que las experiencias que nos regalan los viajes. Esa sensación de vivir, y no sólo de ver y estar. Esa sensación de interactuar con el lugar y no ser un mero espectador.

En breve comenzaremos un viaje alrededor de Europa en autocaravana, o casa rodante como le decimos en Argentina. Tal vez para cuando leas esto ya lo habremos empezado. Nos gusta ir a nuestro ritmo, sin horarios de embarque, sin límites para el check out. Si nos gusta un lugar, nos quedamos. Si no nos gusta, nos vamos. De eso se trata el slow travel. De elegir dónde y cuándo estar. De vivir la verdadera libertad de estar viajando. Sin relojes, sin reglas, sin un conductor que se vaya si no llegamos a la hora prefijada. Yendo al lugar que queremos y no al que indican las guías de viaje.

 

TE GUSTÓ? COMPARTILO EN PINTEREST!


Join us now

Get our online magazine with 26 full color pages for free!

Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.