Slow Travel: el arte de viajar sin prisa

Nos imaginamos que a esta altura de tu vida viajera escuchaste alguna vez hablar del concepto del slow travel, o como le decimos en español: “viajar sin prisa“. ¿Pero que es todo lo que envuelve esta forma de viajar que está ganando cada vez más adeptos? ¿Cómo puede cambiarte la forma de ver el mundo esta manera de mimetizarte con el lugar? Te invitamos a que conozcas un poco más acerca del ritmo slow del viajero y te sumes a esta sensación de conocer cada sitio como si realmente quisieras respirarlo.

 (ENGLISH VERSION)

SLOW TRAVEL: LA CONTRAPARTE DEL TURISMO GUIADO

Slow Travel con niños

Cada vez que vemos un autobús de turistas frenando en el pueblo adonde acabamos de llegar, nos da urticaria. Cual piezas en una línea de producción, descienden en fila con sus infaltables sombreros y sus cámaras automáticas colgadas del cuello, sus camisas que rara vez combinan con su calzado y su apuro a cuestas. Se escapan de sus rutinas hogareñas y su estrés diario para adentrarse en otra rutina de horarios predefinidos y en otro estrés causado por la necesidad de volver a tiempo para que el autobús no se vaya sin ellos.

Entendemos perfectamente que debido a la loca e imperiosa manía de tener que trabajar once meses y medio al año para sólo tener dos semanas de vacaciones, el turista no cuenta con mucho tiempo a disposición. Pero la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿acaso no sería más enriquecedor y más relajante elegir pocos lugares para pasar “mucho” tiempo, que muchos lugares para pasar poco tiempo? ¿No sería más nutritivo para el alma (y para el estómago) detenerse en un típico bar de pueblo al mediodía para probar la comida casera de la dueña del lugar que parar media hora para comer un menú turístico y seguir marcando “vistos” en un cuaderno de viaje en donde lo más importante es la cantidad de los monumentos visitados y fotografiados, a pesar de no tener idea de lo que se está viendo?

El turismo guiado es una masa que sigue a un líder, el que sabe, el que está informado, el que marca los tiempos y obliga a adaptarse. El Slow Travel transforma al viajero en su propio jefe, en el dueño de su reloj y sus decisiones. El que va sin prisa elige dónde ir, cómo y cuándo. Nadie le pide que regrese a un autobus.

SLOW TRAVEL EN LA CIUDAD VS EN ZONAS RURALES

Slow Travel

Este concepto de viaje está muy vinculado con las zonas rurales, con las escapadas fuera de la ciudad, con pequeños pueblos en donde el ritmo de vida ayuda a incorporar el slow travel al plan viajero. Pero elegir este estilo de moverse es elegir una forma que puede aplicarse a cualquier lugar y cualquier momento, ya que no sólo se trata de bajar la velocidad sino a saber aceptar ver menos para disfrutar más. Por eso puede aplicarse también a las grandes ciudades.

Con todo esto no estamos diciendo que vayas a Roma y no visites el Coliseo para, en su lugar, sentarte a comer las pastas de la abuela. Lo que estamos diciendo es que si vas a ir al Coliseo no vayas a sacarle una foto para tener un souvenir y seguir rumbo a otros monumentos porque sólo te queda un día en la ciudad. Lo que te proponemos es que si vas al Coliseo te tomes todo el día para recorrerlo junto al Foro Romano, respirando su historia, comprendiendo las atrocidades que allí pasaron, “disfrutando” del lugar. Y si no llegás a visitar la Villa Borghese no te preocupes; es una buena excusa para volver a Roma. No vayas de prisa. Este es uno de los grandes mandamientos de viajar lento: conocer el lugar en donde estás, saber de qué se trata y por qué estás ahí.

Es cierto que este concepto no suele aplicarse a las grandes ciudades. Es más aplicable a las salidas rurales, fuera del circuito. Es evitar el paquete vacacional y el crucero all inclusive. Sin embargo a nostros nos gusta llevarlo allí también, más considerando que al tener un hijo pequeño los tiempos de recorrer se acortan porque hay que adaptarse a las necesidades del niño. Elegir viajar de esta manera es decidirse por un estilo de viaje. Es conocer pocos lugares para conocer mucho el lugar. Es tener un mes en Europa y sin embargo elegir descubrir un sólo país, en lugar de cinco. Es pasar más tiempo caminando las calles y conociendo gente, que subidos a un tren o a un avión.

NUESTRA PRIMERA EXPERIENCIA DE SLOW TRAVEL: FRANCIA

Slow Travel Francia

Nuestra primera experiencia fue en el año 2013, cuando decidimos pasar nuestros 30 días de vacaciones solamente en Francia (en ese momento no estábamos haciendo el blog y tampoco estaba nuestro hijo en nuestras vidas). Es al día de hoy que consideramos ese viaje como un antes y un después en nuestras vidas. No solamente porque ahí nos enamoramos y decidimos irnos a vivir juntos al regresar, sino también porque descubrimos una nueva forma de viajar. Comenzamos a hospedarnos en casas en lugar de hostels u hoteles, y a dedicar un tiempo importante a conocer a nuestros anfitriones. Es al día de la fecha que aún seguimos en contacto con varios de ellos, y hasta hemos vuelto a visitarlos ya no como huéspedes sino como amigos.

En un mes se podría decir que entendimos Francia. Caminamos las calles de los pueblitos más perdidos, dormimos en una casa de piedra en medio de la montaña, comimos más de 50 variedades de quesos, hicimos que muchos franceses probaran el mate, nuestra bebida tradicional de Argentina. En un mes, en lugar de decidir acumular lugares, decidimos acumular experiencias, que al fin y al cabo son lo que más se recuerda de los viajes. Nuestro momento preferido no era cuando entrábamos a un museo o visitábamos un monumento. El mejor momento del día era cuando nos sentábamos en las zonas de picnic que hay al costado de la ruta (en Francia debe haber una cada diez kilómetros) a tomar unos mates y simplemente disfrutar de las vistas.

Leé acerca de nuestros 31 Pueblos Favoritos de Francia.

ISLANDIA: SIN PRISA  SIN ALIENTO

Slow Travel Islandia

Una de las mejores experiencias que recordamos es la de nuestro viaje a Islandia. Fueron un poco más de dos semanas en campervan. Dos semanas es poco para recorrer uno de los países más maravillosos que hayamos visto jamás, que nos dejó sin aliento, no por la velocidad del viaje sino por los paisajes. Pero teniendo en cuenta que mucha gente que nos cruzamos estaba haciendo nuestro mismo recorrido pero en cinco días, se podría considerar lo nuestro como slow travel. Y nos dimos el gusto de improvisar sobre la marcha y elegir lugares que no estaban en nuestro plan original y sin embargo el viajar lento nos permitió incluirlos. Y muchos de ellos fueron lo mejor del viaje. Porque eso es otra ventaja de esta forma de viajar: la posibilidad de cambiar los planes porque nadie te apura, nadie te obliga a seguir un itinerario fijo.

Hagamos un ejercicio: tratá de recorrer en tu mente algún viaje reciente que hayas hecho. ¿Ya lo tenés? Ahora buscá en ese recuerdo algo que te haya hecho sonreir. ¿Qué es? ¿Es un monumento? ¿Es un momento en el cual estabas apurado/a tratando de llegar a algún sitio? ¿O es una experiencia? No hay nada más hermoso e inolvidable que las experiencias que nos regalan los viajes. Esa sensación de vivir, y no sólo de ver y estar. Esa sensación de interactuar con el lugar y no ser un mero espectador.

 

LA AUTOCARAVANA: EL SLOW TRAVEL EN SU MÁXIMO ESPLENDOR

Slow Travel en autocaravana

Nos costó aplicar este concepto a la hora de comenzar nuestra aventura en autocaravana, debemos admitirlo, porque era todo nuevo. Pero una vez que descubrimos que nos estábamos apurando, pusimos el pie en el freno y decidimos volver a lo que tanto nos había hecho felices: tomarnos nuestro tiempo. La casa rodante es la mejor aliada para un viaje de este estilo ya que no hay check ins o check outs, no hay lugares a los que llegar en un horario en particular, ni necesidad de irse si a uno le gusta en donde está.

No hubo viaje más improvisado que ese. Apenas una escueta guía de ruta a seguir nos sirvió para decidir sobre la marcha en dónde dormiríamos al día siguiente. Nuestra casa era siempre la misma, lo único que cambiaba era el patio trasero. Y allí fue cuando terminamos de abrazar el concepto de slow travel y de darnos cuenta de sus grandes ventajas.

 

5 CONSEJOS PARA DISFRUTAR DEL SLOW TRAVEL

Slow Travel

  1. ELEGIR LA TEMPORADA MEDIA: Más allá de que los precios serán más bajos y el clima más agradable, el hecho de ir durante la temporada media y no la alta (no proponemos la baja porque los climas fríos no ayudan mucho a disfrutar a veces) va a hacer que no nos contagiemos del ritmo del turista. Las masas que van y vienen muchas veces terminan llevándonos de la mano.
  2. ELEGIR MENOS LUGARES: Como insistimos en todo este artículo, es mejor recorrer menos para disfrutar más. Dependiendo el tiempo que tengas, tal vez sea mejor decidirte por un solo país que combinar infinidades de sitios para tratar de meter la mayor cantidad de lugares posibles.
  3. DEJAR DE PREGUNTARSE “¿NO ES MUCHO DIEZ DÍAS PARA…? Nunca es mucho cuando se aprende a disfrutar de ir despacio.
  4. DECIRLE QUE NO AL MENÚ TURÍSTICO: El menú para el turista es el fast food disfrazado de gastronomía local. La comida real del lugar está en aquellos restaurantes visitados por los lugareños, y no en los que tienen la carta escrita en 8 idiomas.
  5. AMAR LA IMPROVISACIÓN: No hay mejor consejo que podamos darte que el de dejarse llevar por lo que quieras hacer ese día. No te decimos que vayas sin información y solamente te pierdas en las calles. Te decimos que sepas mucho del lugar adonde vas para después poder elegir de acuerdo a tus ganas.

 

Nos gusta ir a nuestro ritmo, sin horarios de embarque, sin límites para el check out. Si nos gusta un lugar, nos quedamos. Si no nos gusta, nos vamos. De eso se trata el slow travel. De elegir dónde y cuándo estar. De vivir la verdadera libertad de estar viajando. Sin relojes, sin reglas, sin un conductor que se vaya si no llegamos a la hora prefijada. Yendo al lugar que queremos y no al que indican las guías de viaje.

 


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Slow Travel, viajar sin prisa

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Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.