San Telmo: historias e imágenes

Cuando uno vive en una ciudad se acostumbra. Se acostumbra a sus calles, a sus barrios, a su gente, a su comida. Uno no es un viajero sino que es un habitante y como tal, muchas veces pierde esa curiosidad innata de quien conoce un lugar por primera vez. Por más hermosa que sea Buenos Aires, el hecho de vivir en ella muchas veces te lleva a perderte esos detalles que sólo un viajero puede ver. Por eso decidimos a partir de este blog aprovechar la oportunidad para vestirnos de visitantes y comenzar a recorrer las calles de nuestra ciudad como si se tratara de la primera vez. Y así fue como comenzamos con uno de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires: San Telmo.

 

SAN TELMO: CONVENTILLOS Y POBREZA

A diferencia de lo que vendría en décadas posteriores, el barrio de San Telmo fue hogar de las familias más adineradas de la ciudad, quienes habitaban enormes mansiones coloniales. Pero en el año 1871 una gran epidemia de fiebre amarilla azotó la región y los supervivientes decidieron mudar sus riquezas a las zonas norte y oeste de la ciudad, dejando a San Telmo casi en el abandono. Fue durante esa época que los oportunistas vieron en los inmigrantes europeos que escapaban de la pobreza del otro lado del océano una fuente inmensa de riqueza y decidieron aprovechar esas enormes mansiones coloniales dejadas en el olvido para transformarlas en lo que se comenzó a conocer como “conventillos”. Esas mansiones que otrora eran hogar de una sola familia rica, pasaron a ser una serie de ínfimos cuartos en donde decenas de familias vivían hacinadas y todas juntas. El patio central comenzó a tomar un rol protagónico ya que era el sitio en donde todas las familias se reunían y compartían sus angustias y sus sueños casi imposibles de cumplir. En 1887, ápice del crecimiento de estas viviendas, la cantidad de conventillos en Buenos Aires era de un alarmante 2835.

Como lo describe Silverio Domínguez en Palomas y Gavilanes (1886):

“La casa de inquilinato presentaba un cuadro animado, lo mismo en los patios que en los corredores. Confundidas las edades, las nacionalidades, los sexos, constituía una especie de gusanera, donde todos se revolvían saliendo unos, entrando otros, cruzando los más, con esa actividad diversa del conventillo. Húmedos los patios, por allí se desparramaba el sedimento de la población; estrechas las celdas, por sus puertas abiertas se ve el mugriento cuarto, lleno de catres y baúles, sillas desvencijadas, mesas perniquebradas, con espejos enmohecidos, con cuadros almazarronados, con los periódicos de caricaturas pegados a la pared y ese peculiar desorden de la habitación donde duermen seis y es preciso dar buena o mala colocación a todo lo que se tiene.”

San Telmo Buenos Aires

Hoy en día se pueden visitar algunos conventillos para imaginar cómo sería ser una de las decenas de familias que allí vivían. Tal es el caso de la Casa de los Ezeiza en donde actualmente funciona un mercado de antiguedades conocido como Pasaje de la Defensa (en la calle Defensa 1179). Esta enorme casa de dos plantas fue construida en el año 1876 para alojar a la familia Ezeiza que unos años más tarde, tras la epidemia de la fiebre amarilla, se mudaría a Barrio Norte. Cuenta de tres patios interconectados: el Patio del Árbol, el Patio del Tiempo, y el Patio de los Ezeiza. En el primer patio solían ubicarse el comedor, biblioteca, escritorio; en el segundo habitaciones, y en el tercero cuartos de servicio y generalmente una huerta o un corral.

San Telmo Buenos Aires

Cuando los Ezeiza abandonaron la residencia, no fue hasta 1930 que se transformó en un conventillo en donde llegaron a vivir hasta 32 familias. Antes fue escuela primaria (1910) y sede del Instituto Nacional de Sordomudos. Fue en 1980 que comenzó a ser reciclada tras largos años de abandono y descuido. Hoy en día es una muy interesante galería para recorrer (no sólo por las antigüedades sino porque permite ver cómo eran esos conventillos por dentro).

Pero sin dudas el más bello ejemplo de aquellas inmensas quintas construidas por la alta sociedad se encuentra en uno de los parques más emblemáticos de la ciudad: el Parque Lezama.

 

PARQUE LEZAMA: DE QUINTA PRIVADA A PARQUE PÚBLICO

Parque Lezama

Lo que vemos hoy dentro del espacio demarcado por las Avenidas Paseo Colón, Brasil, y Martín García, y la calle Defensa, es un enorme parque repleto de árboles de todo tipo, con grandes jarrones blancos a lo largo de los extensos caminos que lo recorren, escaleras que nos llevan a las distintas alturas. Pero unos siglos atrás, todo esto era propiedad de una sola persona. Y varios siglos atrás, más precisamente en 1536, se dice que Don Pedro de Mendoza fundó aquí el primer asentamiento de la ciudad.

A principios del Siglo XIX la zona de San Telmo comenzó a ser popular entre la clase alta como lugar de vacaciones, y fue por eso que comenzaron, como dije antes, a construir sus ostentosas quintas. El comerciante inglés Daniel Mackinlay se hizo con el predio que incluía el actual Parque Lezama y construyó allí lo que sería su lugar de descanso fuera de la ciudad. A partir de ese entonces su fabulosa mansión pasó a ser conocida como “La Quinta de los Ingleses”, incluso hasta después de haber pasado a manos del norteamericano Charles Ridgley Horne (cuñado del General Lavalle), quien amplió el terreno de la propiedad y comenzó a llenar el parque con plantas exóticas traídas de distintas partes del mundo. Horne se vio obligado a exiliarse tras la caída de Juan Manuel de Rosas debido a su cercana amistad con él y por lo tanto tuvo que vender su propiedad, desde su exilio en Montevideo en 1857, a un acaudalado comerciante salteño: José Gregorio Lezama. El terreno fue ampliado tras adquirir nuevos lotes y Lezama, apasionado por las plantas y las flores, y con la ayuda de un paisajista belga, comenzó a transformar el parque en el jardín privado más bello de toda la ciudad, a la vez que remodelaba y ampliaba el antiguo caserón con un estilo italiano y con una hermosa galería exterior.

Parque Lezama Parque Lezama

En 1871 cuando la fiebre amarilla azotó la zona, el caserón de Lezama sirvió como hogar para varios acaudalados residentes que consideraban este sitio como un lugar de aislamiento ideal en donde no iban a contagiarse. Fue en 1889, tras la muerte de Lezama, que su viuda decidió vender la propiedad a la Municipalidad “con la expresa condición que fuera destinada a un espacio público y que llevara el nombre de su último propietario”. Cinco años después, nace entonces el famoso Parque Lezama. Y la fabulosa casona de Lezama se destinó al actual Museo Histórico Nacional.

¿Por qué te cuento esta historia? Porque cuando uno conoce el pasado de los lugares aprende a cuidarlos más. Hoy en día el Parque Lezama es un hermoso sitio que visitar, pero sin duda le falta aún mucho para recuperar lo que en una época debió haber sido.

 

QUÉ MÁS VER EN SUS ALREDEDORES

  1. El Palacio Lezama: este lugar declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad, fue sede de la fábrica de los tradicionales bizcochos Canale que acompañaron el desayuno de miles de niños década tras década. Fue abierta por el inmigrante genovés José Canale quien pasó de tener una pequeña panadería con su nombre en la calle Defensa, a tener una de las fábricas gastronómicas más importantes de nuestra historia. Hoy en día funcionan allí los ministerios de Modernización e Innovación Tecnológica, Espacio y Ambiente Público, Desarrollo Urbano y Transporte, entre otros organismos públicos. Pero su fachada fue mantenida en su estado original. Palacio Lezama
  2. El Museo Histórico Nacional: Primero de la Ciudad de Buenos Aires. Abrió sus puertas en el año 1897 y está íntegramente dedicado a la historia de la Argentina. Allí se pueden ver, entre otras cosas, la histórica bandera que en 1812 acompañó a Manuel Belgrano en las batallas del Alto Perú, o el sable corvo de José de San Martín, considerado un símbolo de la emancipación sudamericana ya que acompañó al Libertador en las luchas por la independencia. Museo Historico Nacional
  3. Iglesia Ortodoxa Rusa: Para quienes estén interesados en conocer el culto ortodoxo ruso, esta iglesia, cuya piedra fundacional fue colocada en el año 1898, es un muy buen lugar para hacerlo. Pero tienen que informarse primero en la web para conocer los horarios y los momentos adecuados para visitarla (y la estricta reglamentación): http://www.iglesiarusa.org.ar/visitas-al-templo.php 

Iglesia Ortodoxa Rusa

 

LA PLAZA DORREGO Y EL RESCATE DE UN BARRIO

Si hay algo que destaca de San Telmo por sobre todas las demás cosas es la famosa Plaza Dorrego, lugar de desarrollo de la mundialmente conocida Feria de San Telmo de los días domingo, hogar de artesanías y antigüedades de todo tipo y forma. Pero más allá de su atractivo turístico, de su estilo “vintage cool”, y de sus shows de tango aptos para turistas, la plaza tiene su pedazo de historia.

Plaza Dorrego

En primer lugar fue allí donde, en el año 1816, se anunció al pueblo de Buenos Aires la Independencia que se había declarado meses antes en la ciudad de Tucumán. Fue a su alrededor donde se comenzaron a construir muchos de los caserones del siglo XIX que albergaron a las adineradas familias y que luego sirvieron de hogar para las decenas de familias de inmigrantes en los ya descriptos conventillos. Pero sobre todas las cosas fue allí en donde en el año 1970 se comenzó a rescatar a un barrio que había quedado en el olvido, en el abandono, y en el total descuido. El arquitecto José María Peña, entonces director del Museo de la Ciudad, tuvo una brillante idea. Él quería salvar su barrio y convenció a un grupo de 30 vecinos para que vendieras “cosas viejas” que tenían guardadas y olvidadas en sus casas. Un año más tarde, y con más de 200 puestos de antigüedades, la feria ya era un éxito, y, desde entonces, no ha dejado de crecer y de transformarse en el símbolo más importante de un barrio que gira a su alrededor.

Plaza Dorrego Plaza Dorrego Plaza Dorrego Plaza Dorrego Plaza Dorrego Plaza Dorrego

Sin dudas una visita a San Telmo, para ser completa, tiene que ser un día domingo. Su feria, sus mesitas al aire libre, y su música tanguera sonando en cada rincón, transforman al barrio en un lugar que tras vivir su esplendor y su decadencia, supo dejar plasmado los mundos diferentes que lo habitaron en un interesante e intenso lugar.

 

UN RECORRIDO DE UNA CALLE

San Telmo es un barrio en donde descubrir el pasado de una ciudad, sus calles adoquinadas, sus edificios coloniales transformados en galerías de arte, sus antiguas pulperías, por lo que recorrerlo en una calle sería una injusticia. Pero a modo de mapa de tesoros, te dejo este recorrido de 2 kilómetros a través de la calle Defensa desde la cual se puede llegar a los sitios más significativos del barrio. Además de todos los descriptos antes, podemos descubrir a través de esta calle el Paseo de la Historieta (una serie de pequeñas estatuas de los personajes de ficción literaria más importantes de nuestra historia), la Casa Mínima, una pequeña edificación de apenas dos metros y medio de ancho y 13 de profundidad (la casa más angosta de Buenos Aires), el Museo de Arte Moderno, y el Convento de Santo Domingo del año 1751 que alberga los restos del General Manuel Belgrano.

 

 

DÓNDE COMER EN SAN TELMO

napoles bar

Si hay algo que tiene el barrio de San Telmo es una infinidad de opciones de gastronomía. Pero para comer bien y rico hay que saber elegir, y sobre todas las cosas, tratar de evitar el típico menú turístico para disfrutar de la verdadera gastronomía argentina: una mezcla de tradiciones con fuerte presencia italiana y francesa, y ese toque argentino que la hace única.

napoles bar napoles bar

Es por eso que en nuestro recorrido nos dejamos llevar por un lugar que consideramos mezcla eso a la perfección, y que a la vez es un pequeño barrio de San Telmo metido en un restaurante. Estamos hablando del Nápoles Bar, un lugar en donde se destacan los sabores italianos pero con una impronta local. Sin lugar a dudas lo que más nos llamó la atención del lugar y el motivo por el cual lo elegimos, es su fabulosa y ecléctica ambientación: en un enorme espacio del siglo pasado, con una arquitectura que mezcla lo industrial con lo antiguo, las mesas se confunden entre antigüedades y objetos varios que serían la envida de cualquier coleccionista. ¿Cuál es la gran ventaja? Todo lo que está allí está a la venta, incluso una réplica a escala del Titanic que sólo puede encontrarse en 5 lugares del mundo (uno de ellos, el Bar Nápoles) y que un jeque árabe quiso llevarse. Así que entre caballos de calesita, candelabros y joyas de ebanistería, autos antiguos, motos Harley Davidson, y libros que parecían salidos de un cuento de Edgar Allan Poe, disfrutamos de un muy rico almuerzo.

napoles bar napoles bar napoles bar napoles bar

Aprovechamos también para hacerle una entrevista al dueño del local, Gabriel del Campo, quien en su primera visita a la ciudad italiana de Nápoles quedó maravillado por su caótico y apasionante desorden. Y fue en un local gastronómico en donde quiso dejar esa impronta, un local que está muy alejado del tango de San Telmo y más cerca de un hermoso conventillo en donde coexisten inmigrantes de todas partes del mundo: desde guerreros de terracota chinos, hasta perros egipicios.

napoles bar

 

1) Cómo surge el concepto de Nápoles? Y por qué el nombre Nápoles?

Gabriel del Campo: El nombre y el concepto se une a la posibilidad real de lo que podíamos hacer. Simplemente queríamos un bar que admitiera un poco de caos, no para paladares demasiado sofisticados sino para gente que venga a comer algo fresco y rico en un ambiente divertido. Por eso apuntamos a un nombre y a una denominación de rubro, simplemente un bar que transmitiera esto. Una emoción, un lugar distinto y pasarla bien con amigos.

2) De dónde nace la pasión por las antigüedades?

GDC: Es mi actividad profesional y lo sigue siendo desde hace muchísimos años, de hecho Nápoles es uno de mis depósitos que terminó en bar.

3) Qué quieren que se lleve la gente cuando viva la experiencia Nápoles?

GDC: Nos gustaría que los emocione, que les cambie el paradigma de salir a comer a un restaurante, y fundamentalmente que se diviertan y pasen un momento agradable.

4) A qué tipo de público apunta Nápoles?

GDC: Nosotros por desición no hacemos publicidad, no convocamos a traves de marcas, no hacemos redes, simplemente queremos garantizarnos que la gente se mezcle. Argentinos y extranjeros, celebrities y gente del barrio, y desde los más jóvenes hasta los más grandes.

5) Me comentaron que son un restaurante Pet Friendly. Cómo está la situación legal actual en la Argentina? Qué piensan de eso?

GDC: El tema Pet Friendly es un convencimiento personal de que los animales mejoran cualquier experiencia de vida, hasta ahora no hemos tenido problemas pero sabemos que corremos un riesgo. Aún así, y por lo menos por ahora, es una decisión que pensamos sostener.

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Dónde queda: Avenida Caseros 449, San Telmo
Teléfono: 011 15-5417-1802

 

Recorrer el Barrio de San Telmo desde nuestros ojos de habitantes de la Ciudad fue sin duda una experiencia diferente a la que un viajero podría tener. Pero fue a partir de intentar cambiar esa mirada que comenzamos a descubrir su pasado, que nos preguntamos por sus historias y sus habitantes, y que nos empezó a surgir las ganas de seguir recorriendo la hermosa Ciudad de Buenos Aires y sus 100 barrios porteños. Ojalá algún día podamos decir que los hemos visto todos.

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Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.