Ruta de las Caras de Buendía: una escapada ideal con niños

Ruta de las Caras

La Ruta de las Caras de Buendía puede no ser un destino muy conocido, pero eso es lo que le da más riqueza aún a este sitio encantador en la provincia de Cuenca, a menos de dos horas desde Madrid. Sin dudas la España desconocida es la más bella y hoy en día, la ideal para recorrer, lejos de las multitudes.

Te proponemos entonces aquí un día diferente para viajar con niños. Esta es la Ruta de las Caras.

LA RUTA DE LAS CARAS: CÓMO LLEGAR

Ruta de las Caras

Cuando uno vive en una ciudad como Madrid, las posibilidades de escapadas son infinitas. La opción más fácil y cercana es sin dudas la sierra de Guadarrama. Pero hoy queríamos ir un poco más lejos, y probar algo diferente. Una mezcla entre naturaleza y arte.

Descubrimos entonces de la existencia de un sitio llamado Buendía en cuyos alrededores había una pequeña ruta de menos de 2 kilómetros, ideal para hacer con niños, que recorría bajo las sombras de un pinar, un hermoso paraje en donde en 1992 dos artistas decidieron darle un sentido diferente a la piedra arenisca que bordeaba el pantano de Buendía.

Ruta de las Caras

Nuestro límite para viajar en coche era de dos horas de ida, considerando que con un niño de un año lo ideal es estar el menor tiempo posible en el coche. Por lo tanto la opción de la Ruta de las Caras nos pareció ideal ya que se encuentra a 1 hora 45 del centro de Madrid por la A3 (o por la A2 y la N-320).

Una vez allí, aparcamos el coche justo en el comienzo de la ruta de las Caras. Ahora sí, a disfrutar de la jornada.

LA RUTA DE LAS CARAS: ARTE Y NATURALEZA

Ruta de las Caras

De no haber sido porque en 1992 los artistas Jorge Maldonado y Eulogio Reguillo decidieron comenzar este proyecto aprovechando lo maleable de la piedra arenisca que hay a orillas del pantano de Buendía, tal vez nunca habríamos descubierto este maravilloso paraje natural que ofrece la tan rica provincia de Cuenca.

A lo largo de un poco más de un kilómetro y medio 18 esculturas, cuyas dimensiones varían desde los 70 centímetros a los cuatro metros y medio, se suceden una tras otra en un recorrido totalmente apto para niños que puede recorrerse fácilmente en media hora o, como hicimos nosotros, en bastante más tiempo ya que aprovechamos para disfrutar de las impresionantes vistas que el lugar ofrece del entorno.

Como siempre decimos, no hay nada mejor que viajar sin prisa.

Arte y naturaleza se mezclan en la Ruta de las Caras, lo que lo transforma en un sitio perfecto para que disfruten todos los miembros de la familia, niños y adultos por igual.

LA RUTA DE LAS CARAS: ALGUNAS DE SUS ESCULTURAS

Algunas de las esculturas que podrás disfrutar durante tu recorrido en la Ruta de las Caras son:

MAITREYA

Ruta de las Caras

Para el Budismo, Maitreya es el próximo Buda histórico. Según la literatura sagrada budista, el bodhisattva Maitreya nacerá en la tierra para lograr la completa iluminación de un Buda y enseñar el dharma. Situado en la “Senda Alta” entre Krishna y Arjuna.

ESPIRAL DEL BRUJO

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Su movimiento rompe el tiempo y el espacio para conducirlo a lo infinito.

CHEMARY

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Como salido de un gran libro. Encontramos este personaje de fábula en medio del pinar.

DE MUERTE

Ruta de las Caras

Es la única que mira a la salida del sol, como queriendo renacer. “Algo tiene que morir para que nazca lo nuevo”.

EL CHAMÁN

Ruta de las Caras

Guardián del bosque, testigo del entorno, conecta con el ser interior. Su semblante se comporta como un espejo, reflejando el estado de ánimo de quien lo observa.

Situado entre los pinos esta escultura destaca por su tamaño. Su talla fue muy laboriosa debido a las numerosas grietas que presentaba la roca y la la dureza de la misma.

Hay más, son en total 18. La Monja, La Cruz Templaria, los Duendes, Beethoven, La Cruz del Temple, La Dama del Pantano, La Virgen de la Flor de Lis y Virgen de las Caras, La Moneda de Vida, Krishna, Arjuna…

LA RUTA DE LAS CARAS: LA SORPRESA FINAL

Pero sin dudas lo que más nos sorprendió de la Ruta de las Caras, y lo que transformó ese día en uno inolvidable, fue la posibilidad de acceder a su pantano con su agua azul turquesa.

Fue uno de esos momentos en los cuales el tiempo se detiene y uno agradece poder estar tan cerca de la naturaleza, con las sierras de un lado, las esculturas del otro, y un paisaje de ensueño sólo para nosotros.

Ruta de las Caras

Estaba un poco fresco y el agua bastante fría, pero sólo se vive dos días, así que terminamos la jornada disfrutando del atardecer sobre el agua, cruzando el pantano para llegar a un pequeño islote, y agradeciendo haber decidido seguir descubriendo la España oculta, aquella que hace que merezca la pena dejarse llevar.

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