Jardin Japones de la Ciudad de Buenos Aires

Dentro del espacio verde más grande de la Ciudad de Buenos Aires, el Parque 3 de febrero (inaugurado en 1875 a partir de tierras pertenecientes a Juan Manuel de Rosas), hay un remanso de tranquilidad que contrasta fuertemente con la caótica ciudad que lo rodea. Entrar al JARDIN JAPONES es trasladarse por una jornada a una cultura llena de misticismo, de espiritualidad, de respeto, y de silencio.

En una cultura en donde lo espiritual significa la parte más grande de la vida, en donde el silencio te permite meditar sin las contaminaciones del mundo exterior, sin la interferencia del pensamiento, es necesario contar con un ambiente adecuado. Un lugar sin grandes lujos más que el de la armonía y la ausencia de caos. Un sitio ordenado y repleto de simbolismos.

Con caminos sinuosos y planos elevados, agua que purifica, y piedras que representan el silencio y la perpetuidad, El JARDIN JAPONES es un pequeño Japón en Argentina. Al menos así lo sintieron los príncipes herederos al trono imperial del país nipón, Michiko y Akihito, cuando visitaron la Argentina en el año 1967.

 

LOS ORIGENES DEL JARDIN JAPONES

jardin japones

 

“Me sentiré sumamente complacido si una visita nuestra, aunque sea de corta duración, nos permite servir de puente [entre Japón y Argentina] para un más estrecho vínculo…”

 

Las palabras del entonces príncipe heredero al Trono Imperial del Japón, Akihito, al llegar de visita a la Argentina el 15 de mayo de 1967 junto a su mujer, la princesa consorte Michiko, se comenzaron a hacer realidad dos días después.

El miércoles 17 de mayo de 1967 se abrieron las puertas del maravilloso JARDIN JAPONES para recibir por primera vez en la historia de la Argentina a miembros de la familia imperial japonesa. Para la colectividad japonesa era un hecho sin precendentes y algo por lo cual se sentían extremadamente dichosos y honrados.

Es por eso que en tan solo 50 días ellos, junto a sus descendientes, lograron juntar los fondos necesarios para transformar parte del Parque 3 de febrero en una maravilla visual, merecedora de ser considerada uno de los jardines japoneses más bellos del mundo. Luego, a través de la Embajada de Japón, fue donado a la Municipalidad de Buenos Aires como señal de agradecimiento por ser la Argentina el país que los recibió con los brazos abiertos.

En el año 2004, la Secretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires declaró al Jardín Japonés “sitio de interés turístico” y, en el año 2008, el Poder Ejecutivo Nacional lo declaró “bien de interés histórico y artístico de la Nación”.

 

ENTENDIENDO EL JARDIN JAPONES

jardin japones

Más allá de su fenomenal belleza visual, su mágico desfile de aromas y colores con la mezcla perfecta entre plantas autóctonas del Japón y de la Argentina, su extraño silencio tan cerca y tan lejos del bullicio citadino, el JARDIN JAPONES nos regala un acercamiento a la cultura japonesa que tal vez muchos visitantes pasan por alto.

Es por eso que quiero proponerles una especie de “diccionario” para que puedan entender, la próxima vez que visiten el JARDIN JAPONES, sus símbolos, el significado de cada elemento que lo compone. Porque no estamos hablando sólo de azaleas, magnolias, camelias, nenúfares, y cerezos. Porque los puentes no están allí simplemente para atravesar el lago. Porque todo en la cultura japonesa está allí por algo.

ISHIDORO: LA PIEDRA FUNDACIONAL

El Gobierno japonés donó a la Argentina, en 1960, en conmemoración de los 150 años de la Revolución de mayo, un farol de piedra conocido como “Ishidoro”. Su instalación dio origen a lo que se conoció como Plaza Japón. ¿Qué mejor lugar entonces para construir el JARDIN JAPONES que en la Plaza Japón? Así fue que el Ishidoro se convirtió en la piedra fundacional.

¿Pero qué es el Ishidoro? Su significado literal es “farol de piedra”, pero ¿cuál es su origen y su importancia?

Los faroles de Ishidoro se usaban generalmente para decorar jardines, y templos japoneses, y no para iluminar, aunque ocasionalmente se encendían con velas en el interior durante los festivales. Los Ishidoro se introdujeron en Japón a través de China en el siglo VI. Los primeros faroles, que se encontraban sólo en los terrenos del templo, fueron diseñadas para sostener la llama que representaba a Buda.

La luz nos ayuda a superar la oscuridad de la ignorancia. Los Ishidoro fueron utilizados originalmente en templos, jardines y santuarios. Alrededor del siglo XVI se adoptaron faroles de piedra y se colocaron en los jardines de las casas de té, para iluminar el camino de los visitantes.

 

PECES KOI: EL SÍMBOLO VIVO DEL JARDIN JAPONES

jardin japones

Cuenta la leyenda que un grupo de peces Koi iba nadando en el río. Al llegar a una enorme cascada todos los peces decidieron dar media vuelta y regresar por donde vinieron. Todos menos un pequeño grupo de peces determinados que comenzó a nadar cascada arriba. Subían y caían, y volvían a levantarse y subir. Los demonios vieron a estos peces tratando de subir la cascada y comenzaron a jugar con ellos, haciendo la pared de agua cada vez más alta.

Pero los peces no se dieron por vencido y durante 100 años siguieron intentando subir, hasta que un día uno de ellos lo logró. Dios lo miró y, sonriendo, lo transformó en un hermoso dragón dorado. Ahora, todo pez koi que logre subir la cascada conocida como “La puerta del Dragón” será convertido en uno.

Los peces Koi son sin dudas el animal más representativo del Japón. Son longevos, fuertes, perseverantes, y nadan en contra de la corriente. Representan la buena fortuna, la abundancia, y la perseverancia, y son el símbolo de superación de la adversidad y de cumplimiento del propio destino.

Allí nadan, en las aguas del JARDIN JAPONES, amontonándose cuando la gente los alimenta (con comida hecha especialmente para ellos), nadando fuertes e incansables.

 

KOINOBORI: LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL NIÑO

JARDIN JAPONES

Cada año, en el mes de mayo, los hermosos koinobori (serpentinas) en forma de Koi, se transforman en postes voladores en celebración del Festival del Día del Niño. Las serpentinas simbolizan que los padres japoneses esperan que sus hijos demuestren coraje y fuerza, como el de los nishikigoi.

El pez koi es un símbolo popular para la familia, koi negro para el padre, koi rojo llama para la madre, azul y blanco para el niño y rosa y rojo para la niña. Cuando los koinobori se llenan de viento promueven salud, felicidad y belleza.

Durante la celebración, los niños se ponen un kimono y un casco samurai que representa fortaleza, como la del koi, conocido como “Pez Guerrero”. En muchas ocasiones, entonan una conocida canción:

 

Más alto que los techos de las casas, están los koinobori
La carpa más grande es el padre
Las carpas más pequeñas son los hijos
Ellas parece que lo pasan bien nadando.

 

LOS PUENTES DEL JARDIN JAPONES

Los puentes simbolizan movimiento y transición. Son el nexo entre dos sitios, entre dos mundos. Son rectos o curvos, sinuosos u ondulados. Y en el JARDIN JAPONES no sólo son la imagen más fotografiada sino que tienen un potente significado.

PUENTE CURVO (Taiko-Bashi)

jardin japones

“Después del sufrimiento, viene la felicidad”. El Taiko-Bashi es el símbolo del JARDIN JAPONES y representa el paso de la vida terrenal a la vida celestial. De ahí la complejidad para atravesarlo: es dificil llegar a Dios y al paraíso. Para eso, hay que atravesar dificultades.

Al cruzar el Taiko-Bashi se llega a la “Isla de los Dioses”, al paraíso, en donde hay una hermosa cascada que representa los avatares de la vida: fuerte nacimiento, fuerte caudal en su comienzo, fuerte transcurrir, y un fin tenue, en las tranquilas aguas del lago. Un lugar maravilloso para meditar.

jardin japones

 

PUENTE DE LAS DECISIONES (Yatsu-Hashi) Y TORII

jardin japones

En el comienzo de la visita al JARDIN JAPONES hay un puente con forma de zig-zag conocido como Yatsu-Hashi, o “Puente de las decisiones”. Su forma deriva del ideograma que simboliza el número 8, un número que en la cultura japonesa está relacionado con la sabiduría infinita.

Atravesar este puente es encontrarse a cada paso con un corte, un cambio brusco de dirección en donde uno debe tomar decisiones importantes. Por eso según la tradición nipona las personas deben atravesar el Yatsu-Hashi antes de tomar una decisión de peso en su vida.

Desde el puente se puede apreciar el Torii, un hermoso pórtico que se construyó para conmemorar los 50 años del JARDIN JAPONES. Sobre ese pórtico se posa el ave fénix, de ahí su nombre: Tori (pájaro) i (lugar), el lugar en donde se posa el pájaro.

Los Torii son los arcos tradicionales de los santuarios sintoístas que marcan la frontera entre el espacio profano y el sagrado.

 

SHUREI MON

jardin japones

En Naha, capital de la prefectura de Okinawa, Japón, se alza un imponente pórtico que da acceso al Castillo de Shuri.

En Argentina, el 85% de los japoneses son provenientes de Okinawa, esta bella localidad al sur del Japón. Por eso el JARDIN JAPONES cuenta con esta hermosa réplica. En él, se posan dos Shisa: una mezcla de león y perro que ahuyenta los malos espíritus para que cuando ingreses al pórtico, lo hagas con buena energía.

La leyenda de Shisa
(Adaptado de Leyendas de Okinawa de Chizue Sesoko) En cierta ocasión, un emisario enviado a China regresó de uno de sus viajes, a la corte, en el castillo de Shuri, trayendo un regalo para el rey: Una gargantilla con una pequeña figura de un shīsā. Al rey le pareció adorable, y se puso la gargantilla bajo su ropa. Entonces, sucedió que en la bahía del puerto de Naha, en la aldea de Madanbashi, un dragón marino aterrorizaba a la población, devorando a los habitantes y destrozando edificios y cultivos. Un día, mientras el rey visitaba la pequeña aldea, ocurrió uno de los ataques del dragón marino y toda la gente corrió a refugiarse. A la sacerdotisa del pueblo (noro), se le había revelado en un sueño que debía convencer al rey para que permaneciese de pie en la playa, sujetando en alto la pequeña figura del shīsā hacia el dragón. Envió entonces a un muchacho llamado Chiba para que advirtiese al rey de lo que debía hacer. Cuando el rey se enfrentó al monstruo con el shīsā en alto, un tremendo rugido envolvió la aldea. Un rugido tan profundo y poderoso que incluso el dragón se sorprendió. Entonces, un gigantesco pedrusco cayó del cielo y aplastó la cola del dragón. El dragón no podía moverse, y finalmente murió. Con el tiempo, la piedra y los restos del dragón quedaron cubiertos por la vegetación y pueden verse hoy en día en los bosques de Gana-mui, cerca del puente Ohashi de Naha. Desde entonces, la gente del pueblo fabricó muchos shīsā de piedra para protegerles del espíritu del dragón y de cualquier otra amenaza.

 

SAKURA: EL ÁRBOL DEL CEREZO

JARDIN JAPONES

Foto gentileza del Jardin Japones

La flor más representativa de Japón es la del Sakura. Verlo es imaginar un viaje a tierras lejanas. Es el símbolo de la felicidad efímera y la fugacidad de la vida. En su momento de mayor esplendor de la floración, los pétalos empiezan a caerse, a llenar de color los suelos. Es el momento de celebrar la vida y contemplar la inevitable mortalidad.

La cultura samurái de Japón también admiraba mucho a esta flor ya que se consideraba que los samuráis (al igual que las flores de los cerezos) tenían una vida corta. La aspiración de un samurai era morir en su momento de máximo esplendor, en la batalla, y no envejecer y “marchitarse”, como tampoco se marchita la flor del cerezo; la cual cae del árbol antes de marchitarse, empujada por el viento. De hecho se dice que la flor del cerezo era blanca, pero luego fue tornándose lentamente de color rosado por la sangre de los Samuráis quienes, para evitar la deshonra, se quitaban la vida delante del Sakura.

En Japón se hace el Hanami – que continúa hacia la noche y se conoce como yozakura (cerezos de noche): la gente se reúne debajo de los Sakuras, contemplando la belleza que se irá rápido.

 

KANETSUKI: LA CAMPANA DE LA PAZ MUNDIAL

jardin japones

En el JARDIN JAPONES se encuentra una de las 20 campanas donadas por la ciudad de Hiroshima al mundo como símbolo de paz. El 21 de septiembre, Día de la paz mundial, se hace un toque de campana al unísono con todas las campanas de la paz mundial en el mundo. Es un momento de reflexión, de introspección. Un momento para sanar y construir.

 

El JARDIN JAPONES es una gran oportunidad para sumergirse en una cultura apasionante, milenaria, respetuosa, y pensante. Es una excusa para escaparse del bullicio de la ciudad y entrar en un sitio sagrado, silencioso, ideal para meditar.

Y ahora que ya conocés los detalles de cada simbolismo, es el momento ideal para visitarlo.

 

CÓMO LLEGAR AL JARDIN JAPONES

El JARDIN JAPONES se encuentra ubicado en el corazón de Buenos Aires, dentro del Parque 3 de Febrero de Palermo. Posee dos ingresos: Av. Figueroa Alcorta esquina Av. Casares y Av. Casares esquina Av. del Libertador.

En Colectivo: cualquiera de las siguientes líneas: 10, 15, 37, 59, 60, 67, 93, 95, 102, 108, 110, 118, 128, 130, 141, 160 y 188. Las marcadas en rojo te dejarán en la puerta de acceso.

En subte: la línea D (color verde) y hasta la estación Plaza Italia y caminar unas 8 cuadras bordeando el antiguo Zoo de Buenos Aires.

La entrada al jardín cuesta 120 pesos (precio actualizado a noviembre 2018).

La visita es aún más completa si se disfruta de la deliciosa gastronomía japonesa en su restaurante.

Para más información: Llamar de 10 a 18 horas al 4804-4922 / 4804-9141 int: 133/134
E-Mail: informes@jardinjapones.org.ar

Join us now

Get our online magazine with 26 full color pages for free!

Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.