Islandia: dos semanas en campervan – Parte 3

DÍA 9: DEL LAGO MÝVATN A AKUREYRI

Hay muchas opciones para recorrer desde el lago, como la no tan conocida ruta circular de diamante (Diamond Circle), la hermana pequeña de la ruta dorada del sur pero sin la masividad de turistas y con maravillas del mismo nivel. Pero lamentablemente las tormentas de nieve de esa semana habían bloqueado las rutas.

En el camino hacia Akureyri, la Ruta 1 nos regala unas de las cataratas más hermosas de la isla y una de las menos visitadas ya que es sólo para aquellos que hacen el círculo completo: la cascada Godafoss. El entorno de la cascada es lo que la hace tan maravillosa ya que está rodeada de montañas nevadas. Y la posibilidad de acercarse hasta el borde de las rocas y mirar hacia abajo y sentir el escalofrío de estar al borde de una mortal caída hace temblar hasta al más valiente. Pero lo vale. Eso sí, con muchísimo cuidado. Siempre es mejor evitar el peligro.

La ruta que nos lleva a Akureyri nos regala un sinfín de paisajes diversos de los que uno nunca termina de sorprenderse a pesar de llevar casi diez días en la isla. Montañas, lagos, ríos, cascadas, parajes nevados, extensiones de tierra seca, campos creados por la lava a lo largo de los siglos… y el clima cambiante acompaña este místico ida y vuelta de cuadros en movimiento típicos de Islandia.

Tras poco más de una hora llegamos a una de las ciudades más pintorescas del país: Akureyri. Se encuentra en la base del fiordo Eyjafjörður y a orillas del mar, lo que le da un entorno espectacular. Sus casas son coloridas y tiene una gran cantidad de bares y restaurantes (no aptos para el bolsillo sensible). Y a pocos minutos de la ciudad, en donde vale la pena quedarse un rato para caminarla, se encuentra un sitio muy particular de Islandia: Láufas y sus típicas casas islandesas de varios años atrás. Actualmente son propiedad del museo de Akureyri y su visita resulta muy interesante. El camino desde Akureyri hacia allí es impresionante y ya de por sí solo vale la pena. Todo el mobiliario y utensilios dentro de las casas son originales del siglo XIX y puede apreciarse cómo vivían en ese entonces, más allá de que estas casas en particular son un poco más grandes que las típicas de la época

DÍA 10: LA PENÍNSULA DE VATNSES

Nos dijeron que el norte de Islandia es lo que era el sur hace 25 años: naturaleza maravillosa sin la masa de turistas rebotando sus flashes sin objetivo alguno más que el poder decir “yo estuve ahí”. Y no se equivocaron. En el recorrido circular a la hermosa península de Vatnses, apenas se pueden cruzar autos y la sensación inigualable de soledad islandesa se siente en cada curva cuando el paisaje pasea discurre entre montañas, mares, lagos, tramos asfaltados y tramos de piedra suelta. Aquí más que el destino es el camino.

Entre lo más destacado de esta región se encuentra la famosa formación rocosa de Hvítserkur, que en islandés quiere decir “camisa blanca” debido al color que le brinda el guano del centenar de aves que allí habitan. Parece un dragón bebiendo agua. El entorno del lugar es maravilloso. Eso sí, hay que bajar con cuidado a la playa ya que el camino con piedras sueltas resulta extremadamente resbaladizo. Según dicen es un sitio ideal para disfrutar de la aurora boreal ya que no hay ninguna luz artificial a kilómetros a la redonda.

A lo largo del camino se pueden detener en sitios marcados como lugares de avistamiento de focas. Con un poco de suerte se puede disfrutar de estos animales en su estado natural. Y aunque no haya en ese momento, vale la pena detenerse por la belleza del entorno.

DÍAS 11 Y 12: PENÍNSULA DE SNAEFELLSNES

El camino entre la península de Vatnses y la península de Snaefellsnes es uno de los más hermosos de toda Islandia. Los paisajes son únicos y dan ganas de detenerse en cada respiro de la ruta. Lamentablemente no hay tantas paradas como uno deseara pero disfrutar del camino detrás del volante en esta ruta tan particular hace que el tiempo de manejo pase rápido.

Paisajísticamente la península es una belleza. Vale la pena desviarse de la ruta principal y tomar, con mucho cuidado y lentamente, las rutas de ripio, a pesar de los baches, para disfrutar de los paisajes más lindos de la región dentro del parque Nacional de Snaefellsness, que rodea su famoso glaciar.

Y sin dudas el lugar más icónico de la península es el monte Kirkjufell y las cascadas opuestas. Dependiendo desde dónde se mire, el monte adquiere una forma u otra. Y se destaca del resto ya que se encuentra solo, separado de la cadena montañosa, y rodeado de agua.

DÍAS FINALES Y CONCLUSIÓN

El último día es el más melancólico. Uno regresa a Reykjavik y el círculo se cierra. Pero lo que queda dentro de ese círculo es una serie de recuerdos de un país maravillosamente inesperado. Uno sabe antes de viajar que Islandia es un país de paisajes, de montañas y glaciares, de cascadas y volcanes. Pero como todo destino, las sensaciones son intransferibles. Uno puede leer en blogs y revistas acerca de qué esperar visualmente de cada sitio. Pero nadie puede contarnos acerca de qué esperar emocionalmente. Me animo a decir que nadie que haya visitado Islandia se fue del país igual que como entró. Algo cambia dentro de uno luego de estar en esa isla. No sé si será la energía mística, o los duendes, o el sonido del agua y el viento, o la desolación de ciertos paisajes. No sé lo que hará de Islandia un lugar tan mágico y especial. En realidad lo sé, pero me cuesta describirlo y me cuesta elegirlo. Es uno de los pocos países que se disfruta al mismo nivel a pie que detrás del volante, porque en Islandia el destino es hermoso, pero el camino es único. Es estar disfrutando de un camino nevado y bajar la mirada un segundo para levantarla ante un paisaje verde y amarillo. Es pelear contra el viento y la lluvia para en la otra curva descubrir el arco iris inmenso. Es pasear horas y horas sin cruzarse con ninguna otra persona. Es irse a dormir con la luz del día y nunca conocer la noche. Es viajar a tiempos prehistóricos e imaginar dinosaurios caminando por esos senderos. Islandia es extraño, pero mágicamente extraño,, y ni el frío, ni el viento, ni la lluvia, pueden detenerte a la hora de disfrutarlo.

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Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.