Viajar en autocaravana: el sueño del viajero nómade

VIAJAR EN AUTOCARAVANA: DE REGRESO A LAS RAÍCES

Viajar en autocaravana no es fácil para el ser humano. Esta especie animal, acostumbrada a que el éxito de la vida pasa por la cantidad de cosas que tiene, se asusta al comenzar a darse cuenta de que no necesita tanto para vivir. El ser humano está habituado a obsesionarse con el cuidado de su propiedad y descuidar lo que supuestamente no le pertenece, como el agua potable, o la electricidad.

Y viajar en una autocaravana, lo obliga a darse cuenta de que cada bien es preciado, incluso aún más los que no le pertenecen y le pertenecen al mundo. Y el ser humano descubre eso, y se asusta.

Pasan los primeros días y el ser humano está incómodo, se golpea la cabeza con los bordes, se baña muy lentamente para no chocar sus codos con las paredes, lucha por descubrir ciertos funcionamientos del vehículo.

Pero luego, este particular ser vivo, comienza a regresar a sus más fundamentales raíces. Aquellos orígenes en donde el hogar era en donde uno estaba, en donde la naturaleza más agreste era lo que solía ver a través del hueco de sus cuevas, en donde el caer de la lluvia era un concierto de gotas en sus techos, en donde el agua era para beber y no para desperdiciar.

Empieza a adquirir habilidades olvidadas y se agacha cuando hay que agacharse, y trepa y se adapta.

Viajar en autocaravana devuelve al ser humano esa capacidad de libertad nómade, en la cual la decisión de hacia dónde moverse pasaba más por una cuestión de instinto que de obligaciones. Nadie tenía una reserva en una cueva. El ser humano llegaba y si la noche caía o se sentía a gusto, se quedaba.

La casa móvil le hace darse cuenta de que su hogar es el mundo, y no simplemente cuatro paredes, y como tal, hay que cuidarlo.
Y por eso viajar en autocaravana es algo que el ser humano debería hacer al menos una vez en su vida.

Porque no es un viaje más.

Es una revelación.

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VIAJAR EN AUTOCARAVANA: LA NOCHE

Dejando de lado la metáfora del hombre de las cavernas, la noche al viajar en autocaravana es maravillosa. Analicemos los porqués.

1) Uno siempre está en su casa, sin importar la duración del viaje: cuando uno se va por varios días de su hogar, es normal que termine yendo a más de un hotel, hostal, casa rural, etc. Y cada llegada significa un proceso, no sólo el de check-in, sino el proceso de acostumbrarse a una nueva habitación. Y la habitación nunca pasa a ser nuestra casa. Siempre somos huéspedes. La sensación de estar siempre en casa es irremplazable.

2) Las vistas desde las ventanas al viajar en autocaravana pueden ser mejores que las de un hotel cinco estrellas, y muchas veces, ser gratis. A veces no es necesario pagar para estacionar y dormir a orillas de un lago o en medio de las montañas. Y el hecho de que las vistas sean diferentes a diario hace que cada mañana sea especial a la hora de abrir las cortinas.

3) Si uno no tiene ganas de dormir en un parking o simplemente necesita de ciertas comodidades, los campings son una gran opción. A veces uno relaciona un camping con un lugar un tanto descuidado, pero el viajero de autocaravana puede llevarse hermosas sorpresas como la que nos llevamos con varios de los campings en donde nos quedamos. En la sección “La noche en un camping” de este mismo artículo, desarrollaremos una experiencia particular.

4) Y sin dudas el porqué más importante es el de la libertad absoluta de quedarse o irse, comer, dormir; en fin, la de estar en casa, esa sensación sólo obtenida al viajar en autocaravana.

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LA NOCHE EN UN CAMPING

Como dijimos unas líneas detrás, la gente que no ha experimentado aún el viaje en autocaravana, generalmente relaciona los campamentos como algo muy agreste, hasta a veces algo descuidado y básico. En algunos casos tal vez el viajero estaría en lo cierto, pero es lo mismo que pasa con los hoteles.

Los hay de 1 estrella y los hay de 5. Y muchas veces la cantidad de estrellas no refleja ni lo bueno ni lo malo.

Una noche en un camping se siente fantástica, especialmente luego de dormir en parkings o en áreas de servicio. Y volviendo a la analogía con el hombre de las cavernas, es cierto que no es necesaria una casa más grande para ser feliz, pero un poquito de césped a los costados de la cueva le da felicidad a los pies.

En los parkings o áreas de servicio uno está muy pegado a la autocaravana de al lado y a veces una sensación mayor de privacidad hace al hogar.

Los campings brindan eso: un espacio mayor en donde instalar nuestro hogar, y, como bonus, nos dan ciertas comodidades extras que nos miman un poco. Además de los servicios de carga y descarga podemos contar con parque de juego para los más pequeños, que siempre se agradece, internet, que nos sirve para volver a conectar un rato con el ser humano 2.0 que todos ya llevamos en nuestro interior (aunque más que nada viene bien para hablar con la familia que quedó del otro lado del océano o, como en nuestro caso, para trabajar), y otros extras.

Los hay campings muy malos y básicos (que por suerte en este viaje no hemos experimentado aún), y los hay maravillosos. En Austria, por ejemplo, nos hospedamos dos noches (iba a ser una sola pero el entorno era tan hermoso que decidimos extender la estadía) en el Camping Sonnenberg, en un pueblito muy agradable llamado Nüziders, cerca de la frontera con Suiza.

Las instalaciones estaban tan limpias y cuidadas que nada tenían que envidiarle a una cadena hotelera de cinco estrellas. Pero con la ventaja de un trato súper familiar por los dueños.

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Y, a diferencia de un hotel, uno salía de la puerta de su propia casa y veía esto:

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En síntesis, viajar en autocaravana no es para cualquier ser humano. Es sólo apto para aquellos que prefieran llevar su casa a cuestas, en lugar de rotar de habitaciones de hotel. Es sólo para aquéllos que prefieran tener la ropa justa y necesaria perfectamente ordenada y colgada en los armarios durante toda la duración del viaje, en lugar de arrastrar maletas repletas por escaleras de lobbies.

Es sólo para aquellos que aún no pueden decidir entre la montaña y el mar, y prefieren un día abrir la ventana y ver uno, y otro día ver otro.

Descubre nuestros consejos para viajar en autocaravana haciendo click aquí.


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Written by Pie & Pata
Feliz es quien disfruta viajar en familia.